sábado, 11 de abril de 2009

LAS PILAS, EL ENEMIGO EN CASA


¿Qué hacemos con las pilas?
Un enemigo en casa

Lo que hoy ocurre...
Todos los días consumimos productos que contienen sustancias peligrosas.
Llegado el momento de la disposición final del producto ya utilizado, nos encontramos frente al dilema de qué hacer con él.
El Estado (es decir todos nosotros) es quien habitualmente carga con la responsabilidad de disponer de ese producto de una manera que minimice el daño ambiental.

Lo que debería ocurrir...
Quien debe tener responsabilidad por la disposición de un bien en desuso portador de sustancias peligrosas debe ser aquel que tiene la capacidad para solucionarlo, es decir, quien puede introducir cambios en el producto mismo desde su etapa de diseño para evitar los problemas que genera su disposición final.
La responsabilidad de una empresa hoy termina con la venta.
Debemos exigir a las autoridades la vuelta al fabricante de la responsabilidad legal, física y económica por la gestión del producto tóxico una vez convertido en residuo.

Tipo de pila Características Toxicidad
Secas También llamadas "salinas" o de "zinc-carbón" contienen muy poco mercurio (0,01%) Muy baja
Alcalinas: Tienen un contenido en mercurio del 0,5%. Tóxicas
Recargables: Contienen cadmio. No contienen mercurio. Tóxicas
Botón: Algunas contienen hasta un 30% de mercurio. Muy alta
Verdes: Carecen de cadmio y mercurio, aunque se desconocen parte de sus componentes. Desconocida

La evolución de las pilas
Hoy en día existen organismos técnicos que no sólo procuran desarrollar pilas recargables sin empleo de sustancias tóxicas ni persistentes sino que también se están desarrollando una vez más, productos que funcionan a cuerda.

¿Porqué son peligrosas las pilas?
Una vez utilizadas, las pilas se convierten en un residuo tóxico. En nuestro país, siguen los cauces habituales de la basura común. Es decir: basurero, relleno sanitario o incineración. Cualquiera que sea el camino, causa enormes problemas ambientales. A modo de ejemplo, una sola pila botón puede contaminar más de 600.000 litros de agua. El mercurio y el cadmio, junto a otros metales, no se destruyen con la incineración: se emiten a la atmósfera.

¿Qué hacer?
Difunde tanto como puedas esta y toda la información que te hacemos llegar.
Cuando compres un producto, piensa siempre en el destino que tendrá cuando ya no lo utilices.
Cuanto más concientes seamos a la hora de hacer nuestras compras, menor será la preocupación al momento de decidir qué hacer con ellas cuando su vida útil se haya acabado.

Algunos mitos acerca de las pilas

Falso
Existen métodos en uso que aseguren ad eternum la disposición de los productos tóxicos sin que estos puedan contaminar el medio ambiente.
Las campañas de recolección de pilas en comercios u organismos públicos solucionan el problema (hay que averiguar primero cuál será el destino que darán a las pilas una vez recolectadas).
Las pilas son todas iguales (ver cuadro "Tipos de pilas").
Las pilas son un mal necesario. Yo no puedo hacer nada. Siempre habrá algo que contamine.

Verdadero
No existe disposición segura para la mayoría de los productos tóxicos. Es por eso que Greenpeace y otras organizaciones impulsamos la eliminación del uso de sustancias tóxicas en los productos como único camino para eliminar el riesgo asociado a la disposición final de ellos.
Lo mejor que podemos hacer como ciudadanos es reclamar a las autoridades que extiendan la responsabilidad de las empresas más allá del momento en que nos venden las pilas (haciéndose responsables por la mejor gestión posible) y que además les exijan la eliminación de los tóxicos que hoy componen estos productos.
En los últimos años la presión ciudadana ha logrado que las empresas fueran quitando de las pilas algunos de los tóxicos más preocupantes, como el mercurio. Sin embargo, algunas de estas sustancias fueron reemplazadas por otros compuestos que hoy se desconocen.Mientras tanto, la mejor prevención de la contaminación pasa por evitar el uso de las pilas siempre que sea posible, procurando emplear artículos que no requieran energía eléctrica (si existe la opción) o que puedan ser enchufados a la red, ya que este método es, incluso, más eficiente desde el punto de vista energético.

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EL CONTRATO
Lo firmas cada mañana....
Poco importan nuestras creencias o nuestras ideas políticas, el sistema instituído reposa en el acuerdo tácito de un tipo de contrato aprobado por cada uno de nosotros que a grandes rasgos os expongo:
Acepto la competitividad como base de nuestro sistema, aunque soy consciente de que este funcionamiento engendra frustracion y cólera a la inmensa mayoría de los perdedores.
Acepto que me humillen o me exploten a condición de que se me permita humillar o explotar a otro que ocupe un lugar inferior en la pirámide social.
Acepto la exclusión social de los marginados, de los inadaptados y de los débiles porque considero que la carga que puede asumir la sociedad tiene sus límites.
Acepto remunerar a los bancos para que ellos inviertan mi sueldo a su conveniencia y que no me den ningún dividendo de sus gigantescas ganancias (ganancias que servirán para atracar a los países pobres, hecho que acepto implícitamente).
Acepto también que me descuenten una fuerte comisión por prestarme dinero, dinero que proviene exclusivamente de los otros clientes.Acepto que congelemos o tiremos toneladas de comida para que los cursos bursátiles no se derrumben, en vez de ofrecérsela a los necesitados y de permitir a algunos centenares de miles de personas no morir de hambre cada año.Acepto que sea ilegal poner fin a tu propia vida rápidamente, en cambio tolero que se haga lentamente inhalando o ingeriendo substancias tóxicas autorizadas por los gobiernos.
Acepto que se haga la guerra para así hacer reinar la paz.Acepto que en nombre de la paz, el primer gasto de los Estados sea el de defensa. Entonces acepto que los conflictos sean creados artificialmente para deshacerse del stock de armas y así permitir a la economía mundial seguir avanzando.
Acepto la hegemonía del petróleo en nuestra economía, aunque es una energía muy costosa y contaminante y estoy de acuerdo en impedir todo intento de sustitución si se desvelara que hemos descubierto un medio gratuíto e ilimitado de producir energía.
Acepto que sería nuestra perdición.Acepto que se condene el asesinato de otro humano, salvo que los gobiernos decreten que es un enemigo y me animen a matarlo.
Acepto que se divida la opinión pública creando unos partidos de derecha y izquierda que tendrán como pasatiempo la pelea entre ellos haciéndome creer que el sistema está avanzando.
Además acepto toda clase de división posible con tal que esas divisiones me permitan focalizar mi cólera hacia los enemigos designados cuando se agiten sus retratos ante mis ojos.
Acepto que el poder de fabricar la opinión pública, antes ostentado por las religiones, esté hoy en manos de hombres de negocios no elegidos democráticamente que son totalmente libres de controlar los Estados, porque estoy convencido del buen uso que harán con él.
Acepto que la idea de la felicidad se reduzca a la comodidad; el amor al sexo y la libertad a la satisfacción de todos los deseos, porque es lo que me repite la publicidad cada día. Cuanto más infeliz soy más consumo. Cumpliré mi papel contribuyendo al buen funcionamiento de nuestra economía.Acepto que el valor de una persona sea proporcional a su cuenta bancaria, que se aprecie su utilidad en función de su productividad y no de sus cualidades, y que sea excluído del sistema si no produce lo suficiente.
Acepto que se recompense cómodamente a los jugadores de football y a los actores y mucho menos a los profesores y los médicos encargados de la educación y de la salud de las futuras generaciones.
Acepto que se destierre de la sociedad a las personas mayores cuya experiencia podría sernos útil, pues, como somos la civilización más evolucionada del planeta (y sin duda del universo) sabemos que la experiencia ni se comparte ni se transmite.
Acepto que se me presenten noticias negativas y aterradoras del mundo todos los días, para que así pueda apreciar hasta qué punto nuestra situación es normal y cuánta suerte tengo de vivir en Occidente. Sé que mantener el miedo en nuestros espíritus sólo puede ser beneficioso para nosotros.
Acepto que los industriales, militares y jefes de Estado celebren reuniones regularmente para, sin consultarnos, tomar decisiones que comprometen el porvenir de la vida y del planeta.
Acepto consumir carne bovina tratada con hormonas sin que explícitamente se me avise.
Acepto que el cultivo de OGM (Organismos Genéticamente Modificados) se propague en el mundo entero, permitiendo así a las multinacionales agroalimentarias patentar seres vivos, almacenar ganancias considerables y tener bajo su yugo a la agricultura mundial.
Acepto que los bancos internacionales presten dinero a los países que quieren armarse y combatir, y que así elijan los que harán la guerra y los que no. Soy consciente de que es mejor financiar a los dos bandos para estar seguros de ganar dinero y prolongar los conflictos el mayor tiempo posible con el fin de poder totalmente arrebatar sus recursos si no pueden reembolsar sus préstamos.
Acepto que las multinacionales se abstengan de aplicar los progresos sociales de Occidente en los países desfavorecidos. Considerando que ya es una suerte para ellos que los hagan trabajar. Prefiero que se utilicen las leyes vigentes en estos países que permiten hacer trabajar a niños en condiciones inhumanas y precarias. En nombre de los derechos humanos y del cuidadano, no tenemos derecho ejercer injerencia.
Acepto que los laboratorios farmacéuticos y los industriales agroalimentarios vendan en los países desfavorecidos productos caducados o utilicen substancias cancerígenas prohibidas en Occidente.
Acepto que el resto del planeta, es decir cuatro mil milliones de individuos, pueda pensar de otro modo a condición de que no venga a expresar sus creencias en nuestra casa, y todavía menos a intentar explicar nuestra Historia con sus nociones filosóficas primitivas.Acepto la idea de que existen sólo dos posibilidades en la naturaleza, a saber: cazar o ser cazado, y si estamos dotados de una conciencia y de un lenguaje, ciertamente no es para escapar de esa dualidad, sino para justificar por qué actuamos de ese modo.
Acepto considerar nuestro pasado como una como una continuación ininterrumpida de conflictos, de conspiraciones políticas y de voluntades hegemónicas, pero sé que hoy todo esto ya no existe porque estamos en el summum de nuestra evolución, y porque las reglas que rigen nuestro mundo son la búsqueda de la felicidad y de la libertad para todos los pueblos, como lo oímos sin cesar en nuestros discursos políticos.
Acepto sin discutir y considero como verdades todas las teorías propuestas para la explicación de los misterios de nuestros orígenes.
Y acepto que la naturaleza haya podido dedicar millones de años para crear a un ser humano cuyo único pasatiempo es la destrucción de su propia especie en unos instantes.
Acepto la búsqueda del beneficio como fin supremo de la Humanidad y la acumulación de riqueza como realización de la vida humana.
Acepto la destrucción de los bosques, la casi desaparición de los peces en los ríos y en nuestros océanos. Acepto el aumento de la polución industrial y la dispersión de venenos químicos y de elementos radiactivos en la naturaleza.
Acepto la utilizacion de toda clase de aditivos químicos en mi alimentación, porque estoy convencido de que si se añaden es porque son útiles e inócuos.
Acepto la guerra económica que actúa con rigor sobre el planeta, aunque siento que nos lleva hacia una catástrofe sin precedentes.
Acepto esta situación, y supongo que no puedo hacer nada para cambiarla o mejorarla.Acepto ser tratado como ganado porque definitivamente pienso que no valgo más.

ACEPTO NO PLANTEAR NINGUNA CUESTIÓN, CERRAR LOS OJOS SOBRE TODO ESTO Y NO FORMULAR NINGUNA OPOSICIÓN VERDADERA, PORQUE ESTOY DEMASIADO OCUPADO POR MI VIDA Y MIS PREOCUPACIONES.INCLUSO ACEPTO DEFENDER A MUERTE ESTE CONTRATO SI USTED ME LO PIDE.ACEPTO PUES, EN MI ALMA Y CONCIENCIA Y DEFINITIVAMENTE ESTA MATRIZ TRISTE QUE USTED COLOCA DELANTE DE MIS OJOS PARA ABSTENERME DE VER LA REALIDAD DE LAS COSAS.

Sé que todos ustedes actúan por mi bien y el de todos, y por eso les doy las gracias.