jueves, 12 de marzo de 2009

LA TIERRA HABLA


Con motivo de la Cumbre de Johannesburgo

Muy queridos humanos:

Siempre fueron los vientos y las mareas los que hablaron en mi nombre. Rayos y truenos alzan también su voz poderosa por mí. Pájaros y fuentes os llevan mis sonidos más entrañables.

Sólo en muy contadas y apremiantes ocasiones abro mi boca sin lengua, hilo palabras sin eco. Esta es una de ellas. Mis elementos sí que quieren hablar, más bien tronar, desatarse en toda su furia, mas yo les insisto que tengan paciencia, que los nuevos y pacíficos guerreros del arco iris están tomando posiciones, que necesitan tiempo para ganar la batalla, que pronto acorralarán al humo y al metal depredador, a la mente ávida, a las manos despilfarradores, a la mirada aviesa y el corazón duro.

Pretendo abriros un poco más los ojos en esta hora sin prórroga, en este ultimátum sin vuelta. Me encuentro enferma, muy enferma. Os lo he dicho en todos las lenguas. Siempre me reservé el idioma del dolor y la catástrofe. Prefiero la música de vuestros tonos y diálogos, mas cómo hacerme oír cuando no aún no se han inaugurado suficientes oídos.

Vaya por delante el agradecimiento a la cumbre que en mi nombre habéis convocado en la ciudad sudafricana de Johannesburgo. Mi precario estado de salud bien merece encuentros de este tipo, al más alto nivel. En realidad todo cuanto hacéis en mi beneficio lo hacéis en el vuestro propio y en el de las generaciones que os sucederán.

Habéis llevado mi salud a un punto realmente crítico y cualquier reflexión y acción sobre nuestro futuro compartido son bienvenidas. Subrayo lo de la acción. De nada sirve hablar, si después vuestros gobiernos no demuestran el coraje preciso para llevar a buen término los acuerdos.

Se cumplen ya diez años de esa otra cumbre, que también en mi nombre, convocasteis en Río de Janeiro. De la ciudad brasileña salieron muchas palabras y documentos, pero pocos hechos. Servidora es más partidaria de realidades. En esta última década no sólo no se ha detenido, sino que ha aumentado la agresión hacia a mí, vuestra Madre Naturaleza. Las naciones se comprometieron a promover aquello que bautizasteis como “desarrollo sostenible” y que significa labrar, producir, pescar, extraer… con sumo respeto para conmigo, por lo tanto con garantía de futuro para vosotros. Sin embargo lo que ha seguido prevaleciendo es el respeto al beneficio.

Con mi manto verde mermado y acorralado, sin vida en los ríos y mares, sin aire puro que respirar, sin otra cosa que asfalto a vuestros pies…, no acabo de comprender para que queréis tanto supuesto “desarrollo”.

En verdad que inventáis palabras raras. En Río me prometisteis respetar la “biodiversidad” amenazada, o lo que es lo mismo, conservar mis familias vegetales y animales en su millonaria expresión de maravillosas formas. Sin embargo he visto expirar muchos animales y plantas que ya no participarán nunca jamás de vuestros futuros escenarios.

En estos últimos días he visto también como os llegaba el agua hasta el cuello y todavía muchos dudaban de que ello fuera producto del cambio climático. ¿Cuántas veces habéis de contemplar vuestros hogares anegados, para percataros de que habéis roto el equilibrio natural del clima? No os lluevo, no os castigo a grandes sequías por placer. Al calentar mi atmósfera me generáis unos desarreglos que no puedo contener. Desaparición de los glaciares, inundaciones crecientes, sequías y tormentas, pérdida de filones coralinos, subida del nivel del mar, extensión rápida de enfermedades…, son sólo algunas de las consecuencias que derivan de este gran problema de alteración del clima que me ha originado la profusión de vuestros nocivos gases. Tomadlo como suplica: callad tubos y chimeneas, no puedo soportar más dióxido de carbono.

Sabed que no habrá muchos más mensajes como éste, sabed también que aún estáis a tiempo. Redescubrid esa otra suerte de beneficio que es la belleza, el silencio, la comunión con mis reinos, el disfrute conmigo… Reencontrad esa otra clase de gozo que los dólares no puede comprar y que consiste en ducharos en mis cascadas, en bailar en mis acantilados, en pasear los pies desnudos sobre mis prados… ¿De qué os sirve acumular dinero, si vuestra vida discurre alejada de mi presencia?

No quiero que esta última misiva esté dominada por el reproche, sino más bien por la esperanza. Me consta que vosotros la albergáis en el fondo de vuestro ser. Me consta que vosotros me soñáis de nuevo saludable y hermosa, os preocupáis de defenderme de las agresiones y de llevar una vida armoniosa conmigo. Vosotr@s sois mi aliento, por vosotr@s vivo. No desfallezcáis. Si perdéis la esperanza, quedaré en los brazos de quienes sólo me escrutan con ojos de ambición, de quienes sólo ven en mis dones gratuitos una fuente de provecho material propio.

Mi salud está muy mermada. Vuestros poemas y cantos junto al fuego, vuestro mensaje y color en medio del asfalto, vuestros silencios y oraciones en mis colinas, vuestro cariño para con mis plantas y animales… es lo que me mantiene viva. Sin vuestro valiente “stop” al atropello y la depredación, a la explotación descomedida y a la contaminación, estad seguros de que ya habría perecido, ineludiblemente vosotr@s también conmigo.

La apuesta por las energías renovables y limpias no admite ya aplazamiento alguno. Johannesburgo no es una cita con las palabras, si no con los compromisos. Los estados deberán de adoptarlos antes de que sea demasiado tarde. Principalmente los ricos habrán de prescindir de la idea del falso “confort”. El lujo egoísta es una trampa personal y un despilfarro innecesario que ha mermado seriamente mi salud. Consumo desaforado no equivale a felicidad. Cuando el ser humano desligue esta avidez, tan asociada a las heridas que se me infringen, de la idea de satisfacción y progreso, habrá despejado el panorama de su futuro y garantizado su presencia sobre mi superficie.Felicidad no equivale a gastar más. Para apurar la vida y sus preciosos instantes no es necesario tener la cartera llena y estar rodeados de cosas.

La felicidad está aliada con el verbo ser, ser en comunión conmigo y las leyes que rigen el universo. Poco tiene que ver con el tener y mucho con el compartir. No quiero alarmaros gratuitamente, sin embargo he de confesaros que vivimos, sin lugar a dudas, el momento más critico de nuestra historia compartida, también el más cargado de futuro. Si superáis esta dura prueba frente a la indolencia, la ignorancia y el egoísmo aún reinantes, la belleza, la creatividad, el amor contenidos como poderosa semilla en vuestros corazones, se expandirán por todos mis campos.

Aprended de las culturas antiguas que me honraron y respetaron como verdadera madre. Encended nuevo incienso en mi nombre, abrazad mis vientos, dormid en mis cuevas, remontad mis árboles, revolcaros en mis orillas, acercaros a mis montañas, todas ellas sagradas…, rehagamos juntos el presente, reanudemos aquel silente y mágico diálogo perdido.

Susurrad a mi inmenso tímpano palabras de cariño. No se trata de cumplidos, sino de simple ley de correspondencia. De alguna forma habrá de brotar el agradecimiento a todo lo que en cada instante os prodigo. No se trata de cortejeo, sino de recomponer esa alianza que quedó dañada hace ya varias generaciones.

Rehagamos la comunión, sellemos el concierto que dará abrigo y genuina prosperidad a las futuras generaciones, que pondrá sana verdura en vuestras huertas y orgulloso fruto en vuestros árboles, algodón en vuestro lecho y alegría en vuestros hogares. Sellemos en Johannesburgo de nuevo ese pacto que ponga música a vuestros ríos y limpia arena a vuestras playas; que ponga a girar vuestros molinos de viento, a rodar proyectos y sueños limpios y sanos. Sellemos en mi cumbre ese acuerdo que dará prorroga ilimitada a la vida, salud a vuestros hijos, paz y alamedas a vuestros ancianos.

Yo no os pertenezco, me ofrezco en servicio, que no en servidumbre para el desarrollo de vuestra vida. Respetadme y aseguraréis vuestro futuro, amadme y la felicidad reinará en vuestros corazones. Acercaros a Johannesburgo con voluntad de dar un giro a vuestra historia, un giro en definitiva a favor de vosotros mismos. A la vuelta de esa curva de la esperanza os estaré aguardando. En el amanecer y en el ocaso, en la tormenta y en la calma, en la salud y en la enfermedad, siempre con vosotros.Os ama,
Vuestra Madre Tierra.

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¿ACEPTAS?

EL CONTRATO
Lo firmas cada mañana....
Poco importan nuestras creencias o nuestras ideas políticas, el sistema instituído reposa en el acuerdo tácito de un tipo de contrato aprobado por cada uno de nosotros que a grandes rasgos os expongo:
Acepto la competitividad como base de nuestro sistema, aunque soy consciente de que este funcionamiento engendra frustracion y cólera a la inmensa mayoría de los perdedores.
Acepto que me humillen o me exploten a condición de que se me permita humillar o explotar a otro que ocupe un lugar inferior en la pirámide social.
Acepto la exclusión social de los marginados, de los inadaptados y de los débiles porque considero que la carga que puede asumir la sociedad tiene sus límites.
Acepto remunerar a los bancos para que ellos inviertan mi sueldo a su conveniencia y que no me den ningún dividendo de sus gigantescas ganancias (ganancias que servirán para atracar a los países pobres, hecho que acepto implícitamente).
Acepto también que me descuenten una fuerte comisión por prestarme dinero, dinero que proviene exclusivamente de los otros clientes.Acepto que congelemos o tiremos toneladas de comida para que los cursos bursátiles no se derrumben, en vez de ofrecérsela a los necesitados y de permitir a algunos centenares de miles de personas no morir de hambre cada año.Acepto que sea ilegal poner fin a tu propia vida rápidamente, en cambio tolero que se haga lentamente inhalando o ingeriendo substancias tóxicas autorizadas por los gobiernos.
Acepto que se haga la guerra para así hacer reinar la paz.Acepto que en nombre de la paz, el primer gasto de los Estados sea el de defensa. Entonces acepto que los conflictos sean creados artificialmente para deshacerse del stock de armas y así permitir a la economía mundial seguir avanzando.
Acepto la hegemonía del petróleo en nuestra economía, aunque es una energía muy costosa y contaminante y estoy de acuerdo en impedir todo intento de sustitución si se desvelara que hemos descubierto un medio gratuíto e ilimitado de producir energía.
Acepto que sería nuestra perdición.Acepto que se condene el asesinato de otro humano, salvo que los gobiernos decreten que es un enemigo y me animen a matarlo.
Acepto que se divida la opinión pública creando unos partidos de derecha y izquierda que tendrán como pasatiempo la pelea entre ellos haciéndome creer que el sistema está avanzando.
Además acepto toda clase de división posible con tal que esas divisiones me permitan focalizar mi cólera hacia los enemigos designados cuando se agiten sus retratos ante mis ojos.
Acepto que el poder de fabricar la opinión pública, antes ostentado por las religiones, esté hoy en manos de hombres de negocios no elegidos democráticamente que son totalmente libres de controlar los Estados, porque estoy convencido del buen uso que harán con él.
Acepto que la idea de la felicidad se reduzca a la comodidad; el amor al sexo y la libertad a la satisfacción de todos los deseos, porque es lo que me repite la publicidad cada día. Cuanto más infeliz soy más consumo. Cumpliré mi papel contribuyendo al buen funcionamiento de nuestra economía.Acepto que el valor de una persona sea proporcional a su cuenta bancaria, que se aprecie su utilidad en función de su productividad y no de sus cualidades, y que sea excluído del sistema si no produce lo suficiente.
Acepto que se recompense cómodamente a los jugadores de football y a los actores y mucho menos a los profesores y los médicos encargados de la educación y de la salud de las futuras generaciones.
Acepto que se destierre de la sociedad a las personas mayores cuya experiencia podría sernos útil, pues, como somos la civilización más evolucionada del planeta (y sin duda del universo) sabemos que la experiencia ni se comparte ni se transmite.
Acepto que se me presenten noticias negativas y aterradoras del mundo todos los días, para que así pueda apreciar hasta qué punto nuestra situación es normal y cuánta suerte tengo de vivir en Occidente. Sé que mantener el miedo en nuestros espíritus sólo puede ser beneficioso para nosotros.
Acepto que los industriales, militares y jefes de Estado celebren reuniones regularmente para, sin consultarnos, tomar decisiones que comprometen el porvenir de la vida y del planeta.
Acepto consumir carne bovina tratada con hormonas sin que explícitamente se me avise.
Acepto que el cultivo de OGM (Organismos Genéticamente Modificados) se propague en el mundo entero, permitiendo así a las multinacionales agroalimentarias patentar seres vivos, almacenar ganancias considerables y tener bajo su yugo a la agricultura mundial.
Acepto que los bancos internacionales presten dinero a los países que quieren armarse y combatir, y que así elijan los que harán la guerra y los que no. Soy consciente de que es mejor financiar a los dos bandos para estar seguros de ganar dinero y prolongar los conflictos el mayor tiempo posible con el fin de poder totalmente arrebatar sus recursos si no pueden reembolsar sus préstamos.
Acepto que las multinacionales se abstengan de aplicar los progresos sociales de Occidente en los países desfavorecidos. Considerando que ya es una suerte para ellos que los hagan trabajar. Prefiero que se utilicen las leyes vigentes en estos países que permiten hacer trabajar a niños en condiciones inhumanas y precarias. En nombre de los derechos humanos y del cuidadano, no tenemos derecho ejercer injerencia.
Acepto que los laboratorios farmacéuticos y los industriales agroalimentarios vendan en los países desfavorecidos productos caducados o utilicen substancias cancerígenas prohibidas en Occidente.
Acepto que el resto del planeta, es decir cuatro mil milliones de individuos, pueda pensar de otro modo a condición de que no venga a expresar sus creencias en nuestra casa, y todavía menos a intentar explicar nuestra Historia con sus nociones filosóficas primitivas.Acepto la idea de que existen sólo dos posibilidades en la naturaleza, a saber: cazar o ser cazado, y si estamos dotados de una conciencia y de un lenguaje, ciertamente no es para escapar de esa dualidad, sino para justificar por qué actuamos de ese modo.
Acepto considerar nuestro pasado como una como una continuación ininterrumpida de conflictos, de conspiraciones políticas y de voluntades hegemónicas, pero sé que hoy todo esto ya no existe porque estamos en el summum de nuestra evolución, y porque las reglas que rigen nuestro mundo son la búsqueda de la felicidad y de la libertad para todos los pueblos, como lo oímos sin cesar en nuestros discursos políticos.
Acepto sin discutir y considero como verdades todas las teorías propuestas para la explicación de los misterios de nuestros orígenes.
Y acepto que la naturaleza haya podido dedicar millones de años para crear a un ser humano cuyo único pasatiempo es la destrucción de su propia especie en unos instantes.
Acepto la búsqueda del beneficio como fin supremo de la Humanidad y la acumulación de riqueza como realización de la vida humana.
Acepto la destrucción de los bosques, la casi desaparición de los peces en los ríos y en nuestros océanos. Acepto el aumento de la polución industrial y la dispersión de venenos químicos y de elementos radiactivos en la naturaleza.
Acepto la utilizacion de toda clase de aditivos químicos en mi alimentación, porque estoy convencido de que si se añaden es porque son útiles e inócuos.
Acepto la guerra económica que actúa con rigor sobre el planeta, aunque siento que nos lleva hacia una catástrofe sin precedentes.
Acepto esta situación, y supongo que no puedo hacer nada para cambiarla o mejorarla.Acepto ser tratado como ganado porque definitivamente pienso que no valgo más.

ACEPTO NO PLANTEAR NINGUNA CUESTIÓN, CERRAR LOS OJOS SOBRE TODO ESTO Y NO FORMULAR NINGUNA OPOSICIÓN VERDADERA, PORQUE ESTOY DEMASIADO OCUPADO POR MI VIDA Y MIS PREOCUPACIONES.INCLUSO ACEPTO DEFENDER A MUERTE ESTE CONTRATO SI USTED ME LO PIDE.ACEPTO PUES, EN MI ALMA Y CONCIENCIA Y DEFINITIVAMENTE ESTA MATRIZ TRISTE QUE USTED COLOCA DELANTE DE MIS OJOS PARA ABSTENERME DE VER LA REALIDAD DE LAS COSAS.

Sé que todos ustedes actúan por mi bien y el de todos, y por eso les doy las gracias.