miércoles, 11 de marzo de 2009

LA TIERRA TE HABLA


¿Por qué me golpeas, tirano minúsculo e ínfimo?, ¿No te doy miel y leche para tus hijos?, ¿No recibes mi leña para tu fuego, mi lluvia, mi agua, mi tierra para tus frutos, mi perfume y mi calor?... Tú sólo me das dolor, destrucción y sufrimiento.
Has cortado mi manto de vegetales variopintos que aterciopelaban mi piel y enjuagaban las gotas de mi lluvia; has secado mis entrañas, sacando mi negra sangre para tus alocados ingenios de velocidad y de muerte; has golpeado severamente mi estabilidad gravitacional con tus petardos atómicos y has puesto en peligro la gravitación de otras esferas próximas a mí.
Has absorbido mis mares de vida, cubriendo las aguas con un manto de sangre y contaminación total.
Has envenenado el poco aire que me quedaba para respirar, y en oriente y occidente, en el norte y en el sur; el viento el agua y la lluvia, trasladan las enfermedades golpeando a los indefensos retoños.
Has extinguido las especies más bellas de mi biológica conformación, para dar gusto a tu bestialidad irracional. Has desestabilizado las colonias microscópicas, produciendo una escala infinita de consecuencias irreparables.
Has dividido la tierra en parcelas y has puesto al hombre en reservas, separando al rico del pobre, al negro del blanco, al tonto del listo.
Has abandonado la contemplación de mis amaneceres y ocasos para entregarte a la guerra, a la especulación y a la violencia.
Has sembrado mis campos y mis montes de drogas que matan a mis niños; esos que a mí me gusta sentir pisándome y contemplándome en mi flor, en mi día y en mi noche.
Has establecido la ley de lo que debe vivir, y me has quitado el poder de autoseleccionar, de auto limitar. Pretendes ser más vieja que yo que cuento con millones de años.
Has decidido recortarme y limitarme sin que la supermente que me dirige pueda programar la transformación de las formas y la integración de los dinamismos. Me has llenado de estiércol y de abonos químicos envenenados, que convierten mi piel en un desierto estéril.
Has fabricado aparatos de muerte más destructivos que mis terremotos, mis tormentas, mis tornados, y tu lista de muerte es una montaña formada de dolor y de injusticia, de guerra y de odio.
Has pintado la atmósfera de negro y los niños no pueden ver las estrellas que por la noche me visitan y me recuerdan el papel de producir para la economía universal.
¡Querido hombre!, existen otros caminos de entendimiento entre nosotros que tú no has comprendido.
En esas sendas estoy yo, repleta de diálogo, de comprensión, de enseñanzas, de entendimiento. Poseo la memoria genética de ciento cincuenta billones de reacciones biológicas, físicas y químicas, que te ofrezco y pongo a tu servicio.
En mis archivos se encuentran recopilados los fenómenos más maravillosos que ningún ojo humano haya podido jamás escrutar.
Sobre mis tierras, en mis montañas y en mis mares, han caminado animales alucinantes, extraños e inimaginables. He hecho crecer en mí las plantas que jamás habéis podido reproducir.
Mi cielo ha mirado durante toda mi existencia al universo que me contiene y he podido registrar las medidas, las posiciones y las formas de los astros, de las estrellas y de las galaxias.
Mis entrañas contienen minerales y productos energéticos que podrían llevaros a una evolución total de vuestro patrón social y económico. Poseo la escuela de conocimiento más vieja y sorprendente de la existencia y os ofrezco un milagro en cada animal, en cada planta y en cada objeto o cosa que me cubre y me forma.
Mis arcanos están permanentemente abiertos a vuestra serena y armónica contemplación y sólo necesitáis emprender las vías de acceso. ¿Cuáles son estos senderos?... son muy sencillos de tomar, son muy fáciles de caminar; dirígete por el de la justicia, por el de la paz y por el del amor, y allí, en cada esquina, en cada accidente, en cada respiración y en cada pausa, está mi amor, mi tutela, mi conocimiento y mi infinito cuidado.

¡Hombre... hombre, no tardes! ¡Me muero poco a poco! ¡Tu arrogancia, tu frío, tu desamor secan mis praderas, anegan mis mares y apagan el fuego de mi aire!
¡Hombre...hombre, no tardes... !
La Tierra somos todos, si la dañas te dañas a ti mismo.

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SUMISIÓN VOLUNTARIA...¿ACEPTAS?

¿ACEPTAS?

EL CONTRATO
Lo firmas cada mañana....
Poco importan nuestras creencias o nuestras ideas políticas, el sistema instituído reposa en el acuerdo tácito de un tipo de contrato aprobado por cada uno de nosotros que a grandes rasgos os expongo:
Acepto la competitividad como base de nuestro sistema, aunque soy consciente de que este funcionamiento engendra frustracion y cólera a la inmensa mayoría de los perdedores.
Acepto que me humillen o me exploten a condición de que se me permita humillar o explotar a otro que ocupe un lugar inferior en la pirámide social.
Acepto la exclusión social de los marginados, de los inadaptados y de los débiles porque considero que la carga que puede asumir la sociedad tiene sus límites.
Acepto remunerar a los bancos para que ellos inviertan mi sueldo a su conveniencia y que no me den ningún dividendo de sus gigantescas ganancias (ganancias que servirán para atracar a los países pobres, hecho que acepto implícitamente).
Acepto también que me descuenten una fuerte comisión por prestarme dinero, dinero que proviene exclusivamente de los otros clientes.Acepto que congelemos o tiremos toneladas de comida para que los cursos bursátiles no se derrumben, en vez de ofrecérsela a los necesitados y de permitir a algunos centenares de miles de personas no morir de hambre cada año.Acepto que sea ilegal poner fin a tu propia vida rápidamente, en cambio tolero que se haga lentamente inhalando o ingeriendo substancias tóxicas autorizadas por los gobiernos.
Acepto que se haga la guerra para así hacer reinar la paz.Acepto que en nombre de la paz, el primer gasto de los Estados sea el de defensa. Entonces acepto que los conflictos sean creados artificialmente para deshacerse del stock de armas y así permitir a la economía mundial seguir avanzando.
Acepto la hegemonía del petróleo en nuestra economía, aunque es una energía muy costosa y contaminante y estoy de acuerdo en impedir todo intento de sustitución si se desvelara que hemos descubierto un medio gratuíto e ilimitado de producir energía.
Acepto que sería nuestra perdición.Acepto que se condene el asesinato de otro humano, salvo que los gobiernos decreten que es un enemigo y me animen a matarlo.
Acepto que se divida la opinión pública creando unos partidos de derecha y izquierda que tendrán como pasatiempo la pelea entre ellos haciéndome creer que el sistema está avanzando.
Además acepto toda clase de división posible con tal que esas divisiones me permitan focalizar mi cólera hacia los enemigos designados cuando se agiten sus retratos ante mis ojos.
Acepto que el poder de fabricar la opinión pública, antes ostentado por las religiones, esté hoy en manos de hombres de negocios no elegidos democráticamente que son totalmente libres de controlar los Estados, porque estoy convencido del buen uso que harán con él.
Acepto que la idea de la felicidad se reduzca a la comodidad; el amor al sexo y la libertad a la satisfacción de todos los deseos, porque es lo que me repite la publicidad cada día. Cuanto más infeliz soy más consumo. Cumpliré mi papel contribuyendo al buen funcionamiento de nuestra economía.Acepto que el valor de una persona sea proporcional a su cuenta bancaria, que se aprecie su utilidad en función de su productividad y no de sus cualidades, y que sea excluído del sistema si no produce lo suficiente.
Acepto que se recompense cómodamente a los jugadores de football y a los actores y mucho menos a los profesores y los médicos encargados de la educación y de la salud de las futuras generaciones.
Acepto que se destierre de la sociedad a las personas mayores cuya experiencia podría sernos útil, pues, como somos la civilización más evolucionada del planeta (y sin duda del universo) sabemos que la experiencia ni se comparte ni se transmite.
Acepto que se me presenten noticias negativas y aterradoras del mundo todos los días, para que así pueda apreciar hasta qué punto nuestra situación es normal y cuánta suerte tengo de vivir en Occidente. Sé que mantener el miedo en nuestros espíritus sólo puede ser beneficioso para nosotros.
Acepto que los industriales, militares y jefes de Estado celebren reuniones regularmente para, sin consultarnos, tomar decisiones que comprometen el porvenir de la vida y del planeta.
Acepto consumir carne bovina tratada con hormonas sin que explícitamente se me avise.
Acepto que el cultivo de OGM (Organismos Genéticamente Modificados) se propague en el mundo entero, permitiendo así a las multinacionales agroalimentarias patentar seres vivos, almacenar ganancias considerables y tener bajo su yugo a la agricultura mundial.
Acepto que los bancos internacionales presten dinero a los países que quieren armarse y combatir, y que así elijan los que harán la guerra y los que no. Soy consciente de que es mejor financiar a los dos bandos para estar seguros de ganar dinero y prolongar los conflictos el mayor tiempo posible con el fin de poder totalmente arrebatar sus recursos si no pueden reembolsar sus préstamos.
Acepto que las multinacionales se abstengan de aplicar los progresos sociales de Occidente en los países desfavorecidos. Considerando que ya es una suerte para ellos que los hagan trabajar. Prefiero que se utilicen las leyes vigentes en estos países que permiten hacer trabajar a niños en condiciones inhumanas y precarias. En nombre de los derechos humanos y del cuidadano, no tenemos derecho ejercer injerencia.
Acepto que los laboratorios farmacéuticos y los industriales agroalimentarios vendan en los países desfavorecidos productos caducados o utilicen substancias cancerígenas prohibidas en Occidente.
Acepto que el resto del planeta, es decir cuatro mil milliones de individuos, pueda pensar de otro modo a condición de que no venga a expresar sus creencias en nuestra casa, y todavía menos a intentar explicar nuestra Historia con sus nociones filosóficas primitivas.Acepto la idea de que existen sólo dos posibilidades en la naturaleza, a saber: cazar o ser cazado, y si estamos dotados de una conciencia y de un lenguaje, ciertamente no es para escapar de esa dualidad, sino para justificar por qué actuamos de ese modo.
Acepto considerar nuestro pasado como una como una continuación ininterrumpida de conflictos, de conspiraciones políticas y de voluntades hegemónicas, pero sé que hoy todo esto ya no existe porque estamos en el summum de nuestra evolución, y porque las reglas que rigen nuestro mundo son la búsqueda de la felicidad y de la libertad para todos los pueblos, como lo oímos sin cesar en nuestros discursos políticos.
Acepto sin discutir y considero como verdades todas las teorías propuestas para la explicación de los misterios de nuestros orígenes.
Y acepto que la naturaleza haya podido dedicar millones de años para crear a un ser humano cuyo único pasatiempo es la destrucción de su propia especie en unos instantes.
Acepto la búsqueda del beneficio como fin supremo de la Humanidad y la acumulación de riqueza como realización de la vida humana.
Acepto la destrucción de los bosques, la casi desaparición de los peces en los ríos y en nuestros océanos. Acepto el aumento de la polución industrial y la dispersión de venenos químicos y de elementos radiactivos en la naturaleza.
Acepto la utilizacion de toda clase de aditivos químicos en mi alimentación, porque estoy convencido de que si se añaden es porque son útiles e inócuos.
Acepto la guerra económica que actúa con rigor sobre el planeta, aunque siento que nos lleva hacia una catástrofe sin precedentes.
Acepto esta situación, y supongo que no puedo hacer nada para cambiarla o mejorarla.Acepto ser tratado como ganado porque definitivamente pienso que no valgo más.

ACEPTO NO PLANTEAR NINGUNA CUESTIÓN, CERRAR LOS OJOS SOBRE TODO ESTO Y NO FORMULAR NINGUNA OPOSICIÓN VERDADERA, PORQUE ESTOY DEMASIADO OCUPADO POR MI VIDA Y MIS PREOCUPACIONES.INCLUSO ACEPTO DEFENDER A MUERTE ESTE CONTRATO SI USTED ME LO PIDE.ACEPTO PUES, EN MI ALMA Y CONCIENCIA Y DEFINITIVAMENTE ESTA MATRIZ TRISTE QUE USTED COLOCA DELANTE DE MIS OJOS PARA ABSTENERME DE VER LA REALIDAD DE LAS COSAS.

Sé que todos ustedes actúan por mi bien y el de todos, y por eso les doy las gracias.