sábado, 14 de marzo de 2009

ZOOS: CÁRCELES DE ANIMALES


Los zoos son prisiones en las que viven encarcelados cientos de animales con el objetivo de hacer disfrutar a quienes les visitan. En estas cárceles toda clase de animales con interés en ser libres son "expuestos" como lo son las obras de arte en un museo. Una visita a cualquier zoo es suficiente para darnos cuenta de que en ellos, la libertad es la gran ausente. Las jaulas, celdas y otros espacios más o menos reducidos son las "casas" donde se obliga a vivir encerrados a muchos animales, lejos de sus hábitats naturales e igual de alejados de una vida satisfactoria.

Animales como leones, tigres, ciervos, elefantes, etc. que normalmente recorren largas distancias en un corto periodo de tiempo buscando comida y que necesitan el contacto con otros animales como ellos, pasan los días aburridos y solos, o con no más de otro individuo de su propia especie. Sus conductas "habituales" son reguladas y eliminadas con regímenes de comida y apareamiento. El día a día en los zoos es monótono y repetitivo. En la mayoría de los casos no existe ningún tipo de privacidad ni estímulo, y por ello -al igual que ocurriría con nosotros- los animales sufren física y emocionalmente. Este padecimiento debido a la falta de libertad es algo tan evidente que en muchos zoos sólo hay que fijarse un poco para ver animales con trastornos psicológicos debido al estrés y la ansiedad que vivir encerrados les causa. Muchos de ellos manifiestan conductas estereotipadas, es decir, repiten monótonamente el mismo patrón de conducta o movimientos.

Nacidos libres o nacidos esclavos

A menudo se considera que es más inaceptable secuestrar a un animal que vive en su hábitat natural para encarcelarle en un zoo que encerrar de por vida a alguien que nació en cautividad. Pero lo cierto es que el sufrimiento que se experimenta por la falta de libertad no puede ser justificado en función del lugar donde se haya nacido. Quienes nacieron en libertad tendrán que sufrir la pérdida de su familia, el angustioso transporte hasta el zoo, la confusión de no entender lo ocurrido, etc. Quienes nacieron en cautividad, al igual que quienes nacieron en libertad, sufrirán toda su vida al no poder vivirla según sus intereses, necesidades y como ellos decidan.

¿Fines educativos?

A pesar de que quienes defienden los zoos aseguran que son lugares con claros fines educativos, es decir, que enseñan a sus visitantes diferentes comportamientos y conductas animales, incitando a los humanos a respetarles, lo cierto es que lo que verdaderamente se aprende visitando un zoo es que es aceptable privar a los animales de libertad para nuestro beneficio. Independientemente de que los zoos sean lugares donde se pueda aprender más o menos sobre el comportamiento de los animales, su existencia es inaceptable. Privar a alguien de libertad y ocasionarle el sufrimiento que esta privación produce no está justificado en ningún caso por el hecho de que otros vayamos a aprender algo de ello. A muchos de nosotros probablemente nos interese cómo viven y se relacionan entre ellos los humanos de determinadas culturas y sociedades, pero jamás aprobaríamos que se les privase de libertad para facilitar nuestro aprendizaje. Los animales, como seres con intereses propios que son, merecen ser respetados de la misma forma.

Preservar especies, condenar a individuos

Otro argumento esgrimido por quienes defienden la existencia de los zoos, es que éstos cumplen una función conservacionista, en otras palabras, que en estos lugares se cría, aparea y encarcela a animales que se encuentran en peligro de extinción para que podamos disfrutar de ellos. Así, hay quienes defienden los zoos como lugares de preservación de determinadas especies, para mantener la existencia de seres debido al interés que tenemos nosotros, los humanos, en disfrutar de su existencia. Pero lo que realmente es importante no es la desaparición de una determinada especie, sino la muerte y el sufrimiento de los seres que la conforman. Una especie no sufre su desaparición, quienes sufren son cada uno de los que forman parte de la misma, y por ello, la existencia de un determinado grupo jamás justifica la esclavitud sus individuos.

Otras víctimas no humanas

Los animales que se "exponen" en los zoos no son los únicos que padecen debido a la existencia de los mismos... conejos, ratones, pollitos y otros animales son criados y asesinados para servir de alimento a los animales expuestos. Además, algunos de los animales que se "exponen" acaban por no atraer a tantos visitantes y por ello muchos son asesinados o vendidos. Ciervos, leones, tigres y otros animales que se hacen mayores (dejando de resultar tan atractivos como de pequeños), enferman o son a menudo vendidos a cazadores que pagan por el privilegio de matarles en sus cotos de caza privados. Otros animales que "sobran" también son vendidos a circos o a zoos más pequeños o menos reputados.

Más allá de los zoos

Si te interesa aprender sobre los demás animales (no olvidemos que los humanos también somos animales) hay mucho que puedes hacer por conocerles e incluso por ayudarles. En primer lugar no asistas a zoos ni a otros recintos donde sean expuestos y privados de libertad. Circos, acuarios, delfinarios, etc. son todas diferentes caras de la misma moneda: la explotación animal. Puedes aprender mucho de los animales visitando páginas en Internet, con documentales de vídeo, en libros y enciclopedias, etc. Pero quizás lo mejor para ellos es que aprendamos a respetarles y a reconocer que aunque seamos muy diferentes en algunas cosas, en lo importante (la capacidad para sufrir y disfrutar de nuestras vidas) somos iguales. También puedes ayudar a los animales haciendo que otros no asistan a esta clase de lugares, hablando con tus amigos y familiares sobre por qué no deben visitar los zoos, repartiendo folletos u otra información sobre especismo, ayudándonos a llevar a cabo nuestra labor, etc. ¡Hay muchas formas de ayudar a los animales y de hacer que ninguno acabe su vida en zoo!
(*)Fuente: IgualdadAnimal

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Poco importan nuestras creencias o nuestras ideas políticas, el sistema instituído reposa en el acuerdo tácito de un tipo de contrato aprobado por cada uno de nosotros que a grandes rasgos os expongo:
Acepto la competitividad como base de nuestro sistema, aunque soy consciente de que este funcionamiento engendra frustracion y cólera a la inmensa mayoría de los perdedores.
Acepto que me humillen o me exploten a condición de que se me permita humillar o explotar a otro que ocupe un lugar inferior en la pirámide social.
Acepto la exclusión social de los marginados, de los inadaptados y de los débiles porque considero que la carga que puede asumir la sociedad tiene sus límites.
Acepto remunerar a los bancos para que ellos inviertan mi sueldo a su conveniencia y que no me den ningún dividendo de sus gigantescas ganancias (ganancias que servirán para atracar a los países pobres, hecho que acepto implícitamente).
Acepto también que me descuenten una fuerte comisión por prestarme dinero, dinero que proviene exclusivamente de los otros clientes.Acepto que congelemos o tiremos toneladas de comida para que los cursos bursátiles no se derrumben, en vez de ofrecérsela a los necesitados y de permitir a algunos centenares de miles de personas no morir de hambre cada año.Acepto que sea ilegal poner fin a tu propia vida rápidamente, en cambio tolero que se haga lentamente inhalando o ingeriendo substancias tóxicas autorizadas por los gobiernos.
Acepto que se haga la guerra para así hacer reinar la paz.Acepto que en nombre de la paz, el primer gasto de los Estados sea el de defensa. Entonces acepto que los conflictos sean creados artificialmente para deshacerse del stock de armas y así permitir a la economía mundial seguir avanzando.
Acepto la hegemonía del petróleo en nuestra economía, aunque es una energía muy costosa y contaminante y estoy de acuerdo en impedir todo intento de sustitución si se desvelara que hemos descubierto un medio gratuíto e ilimitado de producir energía.
Acepto que sería nuestra perdición.Acepto que se condene el asesinato de otro humano, salvo que los gobiernos decreten que es un enemigo y me animen a matarlo.
Acepto que se divida la opinión pública creando unos partidos de derecha y izquierda que tendrán como pasatiempo la pelea entre ellos haciéndome creer que el sistema está avanzando.
Además acepto toda clase de división posible con tal que esas divisiones me permitan focalizar mi cólera hacia los enemigos designados cuando se agiten sus retratos ante mis ojos.
Acepto que el poder de fabricar la opinión pública, antes ostentado por las religiones, esté hoy en manos de hombres de negocios no elegidos democráticamente que son totalmente libres de controlar los Estados, porque estoy convencido del buen uso que harán con él.
Acepto que la idea de la felicidad se reduzca a la comodidad; el amor al sexo y la libertad a la satisfacción de todos los deseos, porque es lo que me repite la publicidad cada día. Cuanto más infeliz soy más consumo. Cumpliré mi papel contribuyendo al buen funcionamiento de nuestra economía.Acepto que el valor de una persona sea proporcional a su cuenta bancaria, que se aprecie su utilidad en función de su productividad y no de sus cualidades, y que sea excluído del sistema si no produce lo suficiente.
Acepto que se recompense cómodamente a los jugadores de football y a los actores y mucho menos a los profesores y los médicos encargados de la educación y de la salud de las futuras generaciones.
Acepto que se destierre de la sociedad a las personas mayores cuya experiencia podría sernos útil, pues, como somos la civilización más evolucionada del planeta (y sin duda del universo) sabemos que la experiencia ni se comparte ni se transmite.
Acepto que se me presenten noticias negativas y aterradoras del mundo todos los días, para que así pueda apreciar hasta qué punto nuestra situación es normal y cuánta suerte tengo de vivir en Occidente. Sé que mantener el miedo en nuestros espíritus sólo puede ser beneficioso para nosotros.
Acepto que los industriales, militares y jefes de Estado celebren reuniones regularmente para, sin consultarnos, tomar decisiones que comprometen el porvenir de la vida y del planeta.
Acepto consumir carne bovina tratada con hormonas sin que explícitamente se me avise.
Acepto que el cultivo de OGM (Organismos Genéticamente Modificados) se propague en el mundo entero, permitiendo así a las multinacionales agroalimentarias patentar seres vivos, almacenar ganancias considerables y tener bajo su yugo a la agricultura mundial.
Acepto que los bancos internacionales presten dinero a los países que quieren armarse y combatir, y que así elijan los que harán la guerra y los que no. Soy consciente de que es mejor financiar a los dos bandos para estar seguros de ganar dinero y prolongar los conflictos el mayor tiempo posible con el fin de poder totalmente arrebatar sus recursos si no pueden reembolsar sus préstamos.
Acepto que las multinacionales se abstengan de aplicar los progresos sociales de Occidente en los países desfavorecidos. Considerando que ya es una suerte para ellos que los hagan trabajar. Prefiero que se utilicen las leyes vigentes en estos países que permiten hacer trabajar a niños en condiciones inhumanas y precarias. En nombre de los derechos humanos y del cuidadano, no tenemos derecho ejercer injerencia.
Acepto que los laboratorios farmacéuticos y los industriales agroalimentarios vendan en los países desfavorecidos productos caducados o utilicen substancias cancerígenas prohibidas en Occidente.
Acepto que el resto del planeta, es decir cuatro mil milliones de individuos, pueda pensar de otro modo a condición de que no venga a expresar sus creencias en nuestra casa, y todavía menos a intentar explicar nuestra Historia con sus nociones filosóficas primitivas.Acepto la idea de que existen sólo dos posibilidades en la naturaleza, a saber: cazar o ser cazado, y si estamos dotados de una conciencia y de un lenguaje, ciertamente no es para escapar de esa dualidad, sino para justificar por qué actuamos de ese modo.
Acepto considerar nuestro pasado como una como una continuación ininterrumpida de conflictos, de conspiraciones políticas y de voluntades hegemónicas, pero sé que hoy todo esto ya no existe porque estamos en el summum de nuestra evolución, y porque las reglas que rigen nuestro mundo son la búsqueda de la felicidad y de la libertad para todos los pueblos, como lo oímos sin cesar en nuestros discursos políticos.
Acepto sin discutir y considero como verdades todas las teorías propuestas para la explicación de los misterios de nuestros orígenes.
Y acepto que la naturaleza haya podido dedicar millones de años para crear a un ser humano cuyo único pasatiempo es la destrucción de su propia especie en unos instantes.
Acepto la búsqueda del beneficio como fin supremo de la Humanidad y la acumulación de riqueza como realización de la vida humana.
Acepto la destrucción de los bosques, la casi desaparición de los peces en los ríos y en nuestros océanos. Acepto el aumento de la polución industrial y la dispersión de venenos químicos y de elementos radiactivos en la naturaleza.
Acepto la utilizacion de toda clase de aditivos químicos en mi alimentación, porque estoy convencido de que si se añaden es porque son útiles e inócuos.
Acepto la guerra económica que actúa con rigor sobre el planeta, aunque siento que nos lleva hacia una catástrofe sin precedentes.
Acepto esta situación, y supongo que no puedo hacer nada para cambiarla o mejorarla.Acepto ser tratado como ganado porque definitivamente pienso que no valgo más.

ACEPTO NO PLANTEAR NINGUNA CUESTIÓN, CERRAR LOS OJOS SOBRE TODO ESTO Y NO FORMULAR NINGUNA OPOSICIÓN VERDADERA, PORQUE ESTOY DEMASIADO OCUPADO POR MI VIDA Y MIS PREOCUPACIONES.INCLUSO ACEPTO DEFENDER A MUERTE ESTE CONTRATO SI USTED ME LO PIDE.ACEPTO PUES, EN MI ALMA Y CONCIENCIA Y DEFINITIVAMENTE ESTA MATRIZ TRISTE QUE USTED COLOCA DELANTE DE MIS OJOS PARA ABSTENERME DE VER LA REALIDAD DE LAS COSAS.

Sé que todos ustedes actúan por mi bien y el de todos, y por eso les doy las gracias.